Jefe de Neurología | Mount Zonah
Noches de fiesta, desapariciones, alcohol, excesos. Un hombre que huía de su propio dolor y perdió a Luna por el camino.
Jefe de Neurología. Prometido. Futuro padre. Un hombre que aprendió que las segundas oportunidades se construyen, no se regalan.
Se conocieron en una quedada de coches superdeportivos. Luna, mecánica italiana refugiada en su pasión por los motores. Erick, el médico que huía de sí mismo entre fiestas y excesos. Conexión inmediata. Amor a primera vista.
Erick se perdía en noches sin fin. Desapariciones, silencios, alcohol. Luna esperaba llamadas que no llegaban, amaba sola. Agotada, rota, se marchó. Él intentó olvidarla bebiendo. Solo consiguió recordarla en cada resaca.
Su familia lo sacó de Chicago. Nuevo comienzo en Los Santos. El destino, que nunca termina de escribir su historia, puso a Luna en su camino otra vez. Ella llevaba un año viviendo allí. Él la vio y todo volvió a despertar.
Erick no prometió con palabras. Demostró con hechos. Cambió. Maduró. Dejó atrás los excesos. Se convirtió en el hombre que Luna merecía. Le pidió matrimonio tres veces. A la tercera, ella dijo sí.
Hoy esperan una hija. Un nuevo capítulo que no estaba en sus planes, pero que desean con todo el corazón. Él es jefe de neurología. Ella es encargada en Benny's. Construyeron una vida fuerte, madura, real.
No recuerdo qué día era. Solo recuerdo despertar en un sofá que no era el mío, con un sabor a alcohol podrido y la certeza de que había hecho algo mal. Muy mal. Miré el móvil. 47 llamadas perdidas. Todas de Luna. La última, un mensaje: "No puedo más. Adiós, Erick".
Intenté beber para olvidarla. Error. Cada resaca me traía su cara. Su olor a gasolina y jabón. La forma en que arrugaba la nariz cuando se reía. La había perdido. Y lo peor: era exactamente lo que merecía.
Leer completoHoy la vi. Un año. Un puto año sin ella, y de repente estaba ahí, en una gasolinera, con mono de trabajo y manchas de grasa en las manos. El corazón me dio un vuelco tan bestia que pensé que me infartaba. Soy neurólogo, joder. Sé reconocer los síntomas de un paro cardíaco. Esto era otra cosa.
Ella me miró y en sus ojos vi todo: el amor que tuvimos, el dolor que causé, la distancia que puso entre las dos. No me echó de su vida en ese momento. Eso ya lo había hecho. Ahora solo me miraba, esperando ver si yo seguía siendo el mismo idiota que se fue.
Leer completoPrimera vez: demasiado pronto. Segunda vez: demasiado miedo. Tercera vez: justo a la medida. Luna dijo que sí. No con un grito, no con lágrimas de película. Dijo "sí" con esa sonrisa suya, pequeña y verdadera, la que reserva para las cosas que de verdad importan.
Hoy me miró y puso mi mano sobre su vientre. Aún no se nota. Solo ella y yo lo sabemos. Una hija. Nuestra hija. El niño que fui, el que creció creyéndose pobre mientras una fortuna dormía bajo sus pies, no podría imaginar esto. El hombre que soy ahora apenas puede creerlo.
Leer completoCreció en un pequeño pueblo a las afueras de Chicago con sus hermanos, Claire y Scott. Su padre era médico, su madre ama de casa. Vivían sin lujos, con una educación estricta y valores sólidos. O eso creía.
Sus padres fueron asesinados. El dolor de la pérdida se mezcló con un descubrimiento que les quebró la realidad: Claire encontró un botín oculto en la casa familiar. Millones. Sus padres, que siempre vivieron como pobres, en realidad eran millonarios. Las razones nunca quedaron claras.
Claire repartió el dinero entre los tres hermanos, pero la herencia no curó el trauma. Los tres siguieron los pasos de su padre y estudiaron medicina, como un modo de honrarlo… o tal vez de intentar entender la fragilidad de la vida.
Erick era inteligente, trabajador y talentoso, pero tenía un enemigo: las noches de fiesta. Siempre al límite, siempre escapando de algo que ni él entendía. Fue en ese contexto caótico donde conoció a Luna, la amó y la perdió.
Al ver que Erick iba directo a destruirse, su familia decidió sacarlo de Chicago. Él, Claire y Scott se mudaron a Los Santos, buscando un nuevo comienzo lejos de las tentaciones. Lo que nadie esperaba era que el destino ya hubiese movido sus hilos.
El reencuentro con Luna fue su punto de inflexión. Dejó atrás los excesos, se convirtió en jefe de neurología y reconstruyó su relación desde los cimientos. Tres pedidas de matrimonio. Un sí. Y ahora, una hija en camino. La vida que nunca supo que merecía.
Mecánica · Encargada en Benny's
"Nació en Italia, hija de un mecánico. Perdió a su padre, a su hermano y su taller. Huyó de las carreras ilegales y se refugió en Chicago. Allí nos encontramos. Allí la perdí. Aquí la recuperé."
"Le pedí matrimonio tres veces. A la tercera entendí que no se trata de insistir, se trata de merecerlo. Ella dijo que sí. Ella siempre fue la respuesta correcta."
Jefe de Neurología
"Algunos aún me ven como el niño que llegó huyendo de Chicago. Luego opero. Luego callan."El cerebro, su obsesión
"Estudié cardiología. Luego entendí que el corazón solo bombea sangre. El cerebro guarda recuerdos, miedos, sueños. Ahora sé lo frágil que es."Todos los días. No por deber. Porque ella le enseñó que las segundas oportunidades existen, pero hay que ganárselas.
No repetir la historia. No enterrar secretos. Criar a su hija sin mentiras, sin miedos, con la verdad siempre por delante.
Honrar a su padre, pero a su manera. No desde el trauma, sino desde el propósito.
Ya tiene el sí. Ahora quiere el "para siempre" escrito, sellado, celebrado.
El que no tuvo de niño. El que quiere construir para su hija. Estabilidad, calor, pertenencia.
Claire, Scott, Luna, su hija. Su círculo. Su todo.