Zora nació en Rusia, pero su vida allí terminó antes de que pudiera recordarlo: con un año, su madre emigró con ella a Los Santos. Allí conoció a Thomas Miller, policía local, que acabó siendo su figura paterna y referencia moral.
Durante su infancia, Zora se esforzó por integrarse en un entorno donde siempre la miraban como "la extranjera". Su nombre ruso fue motivo de burlas, especialmente en la adolescencia. Más de una vez se metió en peleas porque la llamaban "Zorra" en tono de burla.
La academia de policía fue un reto personal. Sufrió críticas y dudas por su origen, pero se graduó con orgullo y determinación.
Solicitó traslado a la comisaría de Mission Row, donde empezó una nueva etapa junto a Jenna, ambas como oficiales en prácticas.
Con el tiempo, ambas fueron ascendiendo. Zora empezó a confesar sus sentimientos a Jenna. Le dijo que siempre había sentido un amor muy grande por ella, aunque Jenna la rechazó varias veces por miedo a arruinar su amistad.
Finalmente, Zora se abrió completamente: le confesó que, cuando de niñas enterraron una cápsula del tiempo en el colegio, ella había escrito "junto a Jenna" como su visión del futuro. Ese recuerdo fue el detonante que hizo que Jenna aceptara.
El gobierno decidió destituir a los altos mandos de la comisaría por mala gestión, y nombró a Jenna como nueva Jefa de Comisaría, con Zora como Subjefa, trasladándolas a la nueva comisaría de Vespucci.
En una fiesta del trabajo, Zora se arrodilló frente a todos y le pidió matrimonio a Jenna. Ella dijo que sí, y ambas esperan con ilusión el día de su boda.