Rachel Callahan nació el 2 de junio de 1997 en Boston, Massachusetts. Es hija de Thomas Callahan, abogado, y Eleanor Callahan, enfermera jubilada. Creció en un hogar estable pero de altas expectativas, desarrollando una tendencia enfermiza a la autoexigencia.
Entró a medicina más tarde que la mayoría debido a problemas de ansiedad no diagnosticados. Ese primer "fracaso" dejó una cicatriz que aún hoy supura en forma de síndrome del impostor.
En la facultad conoció a Erick Evans. Tuvieron una conexión inmediata: noches de estudio, cafés en la biblioteca, miradas que duraban un segundo de más. Todos daban por hecho que acabarían juntos, pero ninguno dio el primer paso. Cuando Rachel repitió año y él avanzó, el orgullo y la distancia hicieron el resto.
Dos años adicionales para licenciarse. Lágrimas en soledad, llamadas a su madre fingiendo que todo iba bien, y una determinación férrea de demostrarse que era tan buena como siempre quiso ser.
Recién titulada, se muda a Los Santos para comenzar su residencia en Cuidados Intensivos. Vive sola en un pequeño apartamento. Sabe que Erick está en la ciudad, pero no ha buscado reencontrarse. El miedo a que el tiempo lo haya cambiado todo la paraliza.