Phoenix nació en Ludlow, un pueblo casi fantasma en el corazón de la Ruta 66. Su cuna fue el taller de motos de sus padres, "Jackal" y "Mags", miembros fundadores del club The Rust Vipers. Su infancia huele a gasolina, a código de honor y a familia. Una guerra territorial entre clubes la obliga a huir a San Francisco, donde sus padres se retiran para protegerla.
En San Francisco, Phoenix aprende a desconfiar, a sobrevivir. Trabaja en talleres mecánicos y desarrolla una coraza: "Viper", su alter ego frío y calculador. En esta época conoce a Abigail Jones, sin saber que es su hermana.
El llamado del asfalto y la necesidad de pertenencia la traen de vuelta al condado de Blaine. Reaparece en la vida de Abi de la forma más Viper posible: entra enmascarada al Tequi-la-la simulando un atraco. Al quitarse la máscara, Abi la reconoce.
En uno de los robos para demostrar su valía, todo sale mal. Huye de la policía en un coche robado y choca contra algo inflamable. Sufre quemaduras de tercer grado en manos y pies. La opera el Dr. Benjamin Sinclair, quien será el amor de su vida.
En el Tequi-la-la, una compañera bromea sobre el increíble parecido entre Abi y Phoenix. Por impulso, deciden hacerse una prueba de ADN. El resultado las deja en shock: son hermanas biológicas por parte de ambos padres.
Phoenix acude al hospital buscando benzodiacepinas (por aquel entonces tenía una adicción, de la que hoy está recuperada). Pasa por delante de Ben y su hermano sin verlos, lo que despierta el interés de él. Días después, Ben la opera de las quemaduras y les realiza las pruebas de ADN.
En un evento de disfraces en el Tequi-la-la, Phoenix se arma de valor y besa a Ben. Al día siguiente hablan. Ben le advierte que solo busca divertirse y no quiere hacerle daño. Ella responde con su filosofía: "Vive el presente. El futuro llegará de todas formas." Desde entonces, comienzan a salir.
Tras un descuido, toma la pastilla del día después. Días después, síntomas de embarazo. Un test da positivo, pero luego se confirma como falso positivo. Decide colocarse un DIU para tomar el control.
Abre el Bean Machine, el café junto al hospital, para estar cerca de Ben. Por buen comportamiento, le retiran los antecedentes penales.
Decide dar un giro radical a su vida. Deja atrás las ideas del motorclub, deja el Bean Machine (aunque sigue siendo suyo, ahora lo gestiona) y se centra en la medicina. Estudia día y noche. Primero entra como auxiliar sanitaria, luego ascendió a enfermera, y finalmente logró el título de médica. Ahora está especializándose en cirugía general.