Alex Padilla nació en el sur de Los Santos. Huérfano desde los tres años tras perder a sus padres en un ajuste de cuentas, creció en un orfanato donde aprendió a sobrevivir en la calle.
A los 12 años se unió a una pandilla local y a los 15 ya era uno de sus líderes. La banda prosperó hasta que una redada policial acabó con la mayoría de sus compañeros.
Tras un robo fallido fue arrestado y condenado a tres años de prisión. Allí conoció al padre de Lynsay y Silvia, quien se convirtió en su mentor y le enseñó estrategia y paciencia.
Al salir de prisión no encontró rastro de Lynsay ni de Silvia. Viajó a Brasil y México, trabajó en seguridad y en negocios ilegales, y forjó una alianza profesional con Camila.
Actualmente ha regresado a Los Santos y trabaja como seguridad en el Vanilla Unicorn —una fachada mientras reconstruye su red de contactos— con la intención de encontrar respuestas y crear algo más ordenado y temido que una simple pandilla.